lunes, 12 de junio de 2017


                El desafío de comprender textos

 Leer y escribir son habilidades lingüísticas culturales. Ningún ser humano nace sabiendo leer ni escribir. En otros términos, la capacidad lingüística es una propiedad genética de la especie, no es una habilidad y no es “entrenable”. La comprensión de textos, así como otras conductas en las que la capacidad lingüística interviene, es –por el contrario– una habilidad “entrenable” (mejora con la práctica): hay buenos y malos lectores o buenos y malos comprendedores
Que la comprensión de textos sea cultural (al igual que la lectura, la escritura y la producción de textos) tiene importantes implicancias. Si es cultural, no se desarrolla sola; DEBE SER ENSEÑADA Y EJERCITADA. Y si bien existen varias perspectivas sobre cómo enseñar a leer y a escribir, no hay acuerdo respecto de qué hacer para enseñar a comprender textos.
Comprender un texto supone un complejo proceso de integración activa en el que intervienen múltiples factores. Cada vez que un lector se expone a esta tarea, construye una representación mental del contenido. Si bien es cierto que la dimensión textual implica un lector que identifique palabras, que detecte estructuras sintácticas y que pueda extraer significado de palabras y oraciones individuales, el análisis de la información explícita no agota la totalidad del proceso. El establecimiento de relaciones entre las distintas partes del texto y el conocimiento de mundo del lector constituyen un punto crucial para la comprensión. En consecuencia, el texto es percibido y representado en la memoria como una estructura coordinada y coherente más que como un conjunto desarticulado de piezas de información individuales.

Cuando comprendemos textos construimos activamente significado a partir de la creación de una representación mental que generamos combinando la información del texto y el conocimiento del mundo de cada lector. Construimos una suerte de película mental dinámica del contenido del texto y esta construcción requiere de la revisión y actualización constante del contenido.


Abusamra, Valeria (2017). Clase Nro. 1: Leer para comprender: la importancia de enseñar a jerarquizar información e inferir. El desafío de comprender textos. Buenos Aires: Ministerio de Educación y Deportes dela Nación.

martes, 23 de mayo de 2017


               Preparando terreno en la Isidro Aliau


El jueves 18 de mayo estuve presente en la reunión de integración en la escuela Isidro Aliau de Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe. Fui invitada por la directora María Adela para presentar Las fichas de habilidades a las seños de primer ciclo. 





Al principio me sentía algo nerviosa ante la mirada seria pero atenta de las seños...



Pero al empezar a hablar de lo que me motiva a crear materiales que contribuyan al problema de la falta de comprensión lectora de me sentí en lo mío y la charla fue fluyendo poco a poco.





Fue una importante ocasión para conocer la problemática que enfrenta los docentes respecto a porqué los chicos no entienden lo que leen. Desde nuestra perspectiva y rol de autores y editores de materiales didácticos estamos dispuestos a contribuir y a trabajar juntos para enfrentar esta problemática. 

¡Gracias a la escuela Isidro Aliau por abrirnos sus puertas y a las seños que trabajarán nuestros materiales!






jueves, 18 de mayo de 2017

Continuamos prepararando el terreno en primer grado. Seis estrategias de lectura para trabajar con nuestros chicos. ¿Qué tal?

sábado, 13 de mayo de 2017

 

                     Enseñar a comprender los textos

Debo reconocer que la necesidad de este contenido surgió de forma casi intuitiva. Tengo sobrinos pequeños y niños de edad preescolar que me rodean. Observo entre sus garabatos, dibujos y pegatinas escolares cierta deficiencia en el tipo de educación inicial que reciben. Navegando en la red me topé con un artículo que trata sobre cómo aprenden y cómo enseñan las educadoras o maestras (y maestros) en preescolar y primaria. El artículo hace referencia a un estudio hecho por expertos universitarios que releva que los educadores desconocen la didáctica como disciplina y centran toda la atención de sus clases en actividades como colorear, hacer planas o dibujar. Se explica que la teoría aprendida en la formación docente no es suficiente para enseñar a los niños y se basan en el aprendizaje práctico y en la cotidianidad para proponer dinámicas en el aula. Observo que esto mismo sucede con la enseñanza de la lectoescritura. Sobre todo con la lectura. Incluso en publicaciones de educación inicial es notorio que los editores hacen hincapié en lo más vendible: cuadernillos de grafías de la letras pero existe una carencia de propuestas de comprensión de la lectura.
  Asimismo el artículo en cuestión asegura que si bien maestras y maestros tienen la mayor responsabilidad en la formación de los niños, esta labor también corresponde a la escuela, al sistema educativo y a la sociedad en general. Editores, autores, periodistas, escritores, desarrolladores de materiales didácticossomos parte de la sociedad y desde nuestra especialidad debemos para apoyar al maestro en su importante labor social y cultural y revertir la deficiencia que existen en la enseñanza. 


Esta publicación constituye nuestro grano de arena en el campo de la comprensión lectora.
  
     

¡Bienvenido! 

Gracias por sumarte a este desafío de ayudar a nuestros niños: alumnos, hijos, sobrinos, a leer y comprender los textos. Aquí va la portada del comienzo de lo que esparamos sea una larga historia...